El antiguo Hotel Panorama Park de tres estrellas que lleva abandonado 13 años a la espera de un futuro comprador que, por problemas de Hacienda, aún no ha podido subastarse el complejo. En los últimos cuatro años, desde el paseo de Sant Feliu ha podido verse el acelerado estado de degradamiento del hotel que años atrás había quedado paralizado. En tan solo un mes, todas las barandillas del hotel y todas las puertas de hierro forjado fueron desvalijadas de sus lugares por los famosos chatarreros y en tan solo dos meses todos los muebles fueron robados por múltiples personas de diferentes edades. Se encuentra en Cataluña A las afueras de Sant Feliu de Guíxols, en los pies de la montaña de Sant Elm.
SU HISTORIA
Muchos creerán que Rius pretendía enriquecerse con la monumental obra que hizo pero la verdad es que su intención no era hacerse rico sino dejar constancia de su paso por el pueblo para que a su muerte fuera recordado por los ciudadanos como el hombre que modernizó una montaña desolada.
La misteriosa familia Anlló.
La casa estuvo abandonada hasta los años 50 en que un hombre, del cual no sabemos su nombre, compró la finca y abrió un hotel que se llamaría Hotel Yola. En un principio el hotel solo contaría con ocho habitaciones, un salón
Todo fue dinero para los hermanos Anlló hasta que un fatídico día de 2002, Joan no tomó el desayuno en el hotel Panorama (dónde él residía en una modesta habitación del tercer piso). Al no saber nada de él, un camarero de confianza fue a su habitación para ver que le ocurría y lo que se encontró fue al rico dueño del hotel, muerto en su cama a causa de una embolia. Al no tener hijos, todo pasó en manos únicas de su hermano mayor, Francisco. Poco antes de la muerte de Juan, a Francisco le detectaron un cáncer de garganta fulminante y le dijeron que no había cura. Todo y saberlo, Francisco no dejó
Francisco murió a los dos meses de la muerte de Juan, dejando así un patrimonio de nueve hoteles, dos pisos, dos solares y una casa en Sant Feliu de Guíxols.
Los hoteles siguieron funcionando como si nada hasta que un día, un enviado de la Generalitat declaró a los hoteles como “huérfanos” y mandó cerrarlos de inmediato. El “testamento” que Francisco dejó a sus empleados nunca ha aparecido.
Los misterios de los hoteles de los hermanos Anlló.
Francisco, que vivía en una de las habitaciones del hotel Les Noies, tenía en su habitación una caja fuerte donde guardaba todo el dinero negro que ganaba con los hoteles y papeles de gran importancia. Esta caja fuerte desapareció misteriosamente el día de su muerte ya que cuando el servicio de limpieza entró a recoger la habitación la caja fuerte ya no estaba. Llegó a suponerse que un camarero, que acompañaba a Francisco a las consultas con el médico, se llevó la caja fuerte antes de que el servicio entrara a la habitación pero esto nunca llegó a demostrarse por falta de pruebas.Una tercera incógnita es la de la habitación 313. La habitación 313 era la habitación donde Juan Anlló se alojaba. Con el cierre de los hoteles todas las habitaciones fueron cerradas con planchas de corcho en todas las ventanas y sus puertas cerradas con llave. Poco a poco, con el paso de los años y más en estos últimos cuatro años, todas las planchas de corcho han sido arrancadas de sus ventanas y las puertas arrancadas de sus sitios para entrar a desvalijar las habitaciones. Todas menos la 313. La habitación 313 tiene aún su plancha de corcho en la ventana y su puerta cerrada con llave. Se puede ver que la puerta tenía marcadas varias huellas de zapatos a causa de las múltiples patadas para abrir la puerta pero ésta sigue en su sitio. ¿Qué puede ser lo que ocasiona que ésta puerta no se abra?
El último misterio que hemos encontrado ha sido en una foto que no la hicimos. Buscando información sobre el hotel en Internet, vimos una foto hecha por el periódico local “El Punt Avui” en el que se veía uno de los bloques del hotel, exactamente el segundo que se construyó, y en el extremo izquierdo de la terraza pude ver la forma negra de una persona que mira hacia la derecha. Al principio pensamos que el fotógrafo no se debió dar cuenta de la persona y sacó la fotografía pero me extrañó que la persona no tuviera color. Creíamos en algún efecto del sol pero por esa regla el edificio también tendría que estar oscuro así que descartamos la opción. También hay que decir que es imposible prácticamente que alguien pueda encaramarse en la azotea del complejo ya que no hay acceso a ella, y si lo hubiera y nosotros lo desconocemos, estaría en un estado claro de derrumbe. El enigma aumenta cuando en el recinto obtenemos resultados mediante pruebas psicofónicas, por lo que nos atrevemos a calificarlo con el nombre del “Hotel de las almas”.
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