miércoles, 26 de abril de 2017

RELATO DE TERROR: EL TESORO DEL DIABLO (por Alberto De La Vega)




En los pueblos pequeños siempre existen historias oscuras, sobretodo contadas por las personas mayores que tanto han vivido y visto a lo largo de sus vidas.

Esta es la historia de Salvador, Tomas y Alejando. 3 amigos que solo querían hacer un alto en el camino para hacer noche ya que su verdadero destino era ir a una playa del Norte de España, decidieron parar un pueblo de Castilla y León, al llegar entraron en un pequeño bar que había en el centro del poblado. En el bar donde pararon y cenaron muy bien había un cartel donde anunciaban que se alquilaban habitaciones y no se lo pensaron dos veces. Todo fue como esperaban, buenas camas descansaron bien y la comida del pueblo les encanto, pero al pasear por el lugar ya que tampoco tenían prisa por irse ni unos planes de vacaciones establecidos les llamo mucho la atención un lugar cercano al pueblo donde se veía un único y gigantesco árbol solitario en un gran descampado.

Los 3 amigos comenzaron a pensar que estaría bien que pasaran una noche mas en el pueblo pero esta vez acampando al lado del gran árbol por hacer algo diferente y tener una pequeña aventura en sus vacaciones, de echo esa misma idea tenían pero en la playa.

Al volver al bar donde pasaron la noche anterior, preguntaron al camarero si sabía si se podía acampar en el campo del gran árbol. En ese momento un hombre que estaba sentado en la barra justo a la otra esquina de esta leyendo un periódico y tomando un café, levanto la cabeza los miro con cara de extrañado y se levanto para dirigirse a los 3 turistas. Los chicos se quedaron un poco extrañados pero pensaron que quizás era el dueño de la finca.

El hombre que tenia unos 70 años, con barba canosa, delgado,  de cabello grueso y de color negro aunque también con bastantes canas, con su mirada arrugada, su piel morena, tersa por el sol y sus manos que indicaban que había dedicado toda su vida al campo les dijo muy seriamente;

- Escuche lo que decían, solo quiero decir o mas bien advertir que no se os ocurra ir a ese lugar y mucho menos si es de noche. Vosotros sois de aquí, pero todos los de la zona sabemos que no deberíamos acercarnos a el campo del gran árbol.

Los chicos se miraban atónitos unos a otros sin saber bien que decir o si simplemente aquel hombre no quería que anduvieran merodeando desconocidos por la zona.

El nativo del pueblo al ver que los chicos no sabían muy bien que hacer le cambió la cara y les sonrió con gesto mucho mas amable para no asustarles del todo, los chicos decidieron preguntar el por que, o lo que había ocurrido allí para que todo el municipio le tuviera tanto respeto a esa zona. El señor les invitó a que se sentaran con el en la barra y que pidieran lo que quisieran, que los invitaría encantado y les comenzó a contar:

- No sabemos exactamente desde cuando ocurre esto, pero muchas histórias o casualidades han ocurrido a las personas de por aquí que estuvieron cerca de ese maldito árbol. Por que ese lugar solo atrae la muerte o las desgracias. Algunos de nuestros vecinos a lo largo de la historia aparecieron colgados de alguna de sus ramas, otros fueron desaparecidos después de haber sido visto por ultima vez cerca de el y otros en cambio... simplemente se volvieron completamente locos y se dejaron morir por que se abandonaron por completo en muy poco tiempo. Todo esto es por la dichosa leyenda o más bien creencia de que debajo de ese árbol existe un tesoro escondido y a esa finca la llamamos el TESORO DEL DIABLO. Se dice que quien lo enterró fue el mismísimo Diablo esperando a que alguien lo encuentre y pueda hacer un trato con el, y esta creencia popular hizo que muchas personas terminaran con sus vidas y su cordura por pura avaricia. El viejo habitante del pueblo se levanto de su butaca y se despidió diciendo, "- bueno chicos, ahora sabéis el motivo, nosotros sabemos que allí no nos acercamos ni siquiera de día. Y vosotros han quedado advertidos".

Después de unas pocas horas más tarde de haber escuchado la historia, pensaron que aquella historia seguramente solo sería un rumor de pueblo, pero ¿Y si realmente existía un tesoro?. Como los 3 chicos solo buscaban aventuras en sus vacaciones decidieron poder comprar alguna herramienta para poder escavar y buscar el tan preciado tesoro.

Casi apunto ya de anochecer llegaron ya equipados al píe del gran árbol, se pusieron a excavar con todas las fuerzas al rededor de el, pero tomándose un poco en cachondeo lo que hacían asi que entre cervezas y risas, clavaban sus palas en la tierra... durante horas... llegaron a hacer muchos agujeros y bastante profundos... hasta que no pudieron mas y se quedaron dormidos allí mismo.

Al día siguiente al despertarse Alejandro salió de la tienda de campaña que habían montado justo al lado de donde escavaban y grito "¡NO PUEDE SER, ESTO ES IMPOSIBLE!". Los otros dos chicos salieron alterados por los gritos de Alejandro mientras preguntaban que pasaba, pero lo que vieron los 3 jóvenes no tenía ninguna lógica posible. todos los hoyos y todo el trabajo que habían echo durante la noche había desaparecido por completo, aquel campo estaba exactamente igual que el primer momento en que lo vieron.

Discutieron entre ellos que podría haber pasado y llegaron a la conclusión de que quizás estuvieran tan borrachos que creyeron haber echo algo cuando en realidad ni siquiera habían empezado. Así que decidieron hacer lo mismo pero esta vez durante el día y sin ningún tipo de alcohol, cavaron hasta desfallecer aunque paraban para ir al pueblo cuando lo necesitaran y sobretodo para alimentarse en el bar. Pero a pesar del duro trabajo que hicieron en cuanto llegaba la noche no demasiado tarde caían rendidos de sueño. Entonces volvió a ocurrir... Al día siguiente todo el campo volvia a estar perfectamente igual que el primer día.

Seguían sin dar explicación alguna a que ocurria y no les salía las cuentas como nadie podía aunque fuera todo el pueblo a reconstruir el terreno sin ni siquiera dejar pistas de trabajo o cicatrices de rellenado o hacer un solo ruido que los despertara.

pero no se rindieron, decidieron que esta vez cavarían por turnos mientras 1 cavaba los otros dormirían y conseguir que las 24 horas del día hubiera alguien que no solo trabajara si no que además vigilara que es lo que realmente ocurría.


Se prometieron que si eso no funcionaría abandonarían el pueblo al día siguiente o se quedarían sin dinero para poder seguir con sus planes de acampada en playa. Alejandro fué el primero, Tomás el segundo y por ultimo Salvador sería el encargado de terminar el turno. Al rededor de las 4 de la madrugada Salvador exaltado despierta a sus compañeros, gritando emocionado que a encontrado algo... los 3 chicos corrieron a ver que era, estaban impresionados por que a Salvador le dió por escavar en un solo lugar y el agujero ya tenia cerca de 6 metros de profundidad pero cuando pudieron llegar al fondo notaron que algo metálico sonaba al intentar clavar la pala, tiraron del gran objeto para sacarlo y resulto ser un gran cofre de hierro que ni siquiera tenía candado, pesaba mucho pero pensaron que al ser totalmente metálico eso ya podía ser suficiente y que quizás este vacío pero al abrirlo se encontraron que estaba repleto de monedas de oro y piedras preciosas. Sabían que se habían vuelto ricos. comenzaron a festejarlo, y entre las carcajadas de alegría de pronto... una risa más se sumo a las suyas.



Miraron hacia atrás de donde procedía la risa que no era de ellos, y podían ver la silueta de un hombre, no podían apreciar quien era realmente, solo podían ver la punta ardiente del cigarro que este extraño personaje estaba fumando.
-¿Quien eres tu?-. Preguntaron.
El hombre respondió:
-Enhorabuena, lo habéis conseguido, soy el guardian del tesoro y ahora mismo ya es todo vuestro. Sois las primeras personas en cientros de años que lo logran.
Los chicos alterados, pensaron que era un vecino que quería asustarlos para robarles el tesoro y le dijeron,

-Bien, no creemos nada de lo que dices, ¿Cuanto tiempo llevas aquí? aléjate de nosotros y de nuestro tesoro, nosotros lo encontramos.

Alejandro uso la linterna para verde quien se trataba aquel hombre en ese momento. Resulto ser el mismo hombre que les hablo en el bar, el que les contó la historia sobre el tesoro, pero esta vez estaba cambiado, por que sus ojos estaban rojos, pero de un rojo que parecía que tenian luz propia, como el fuego. El hombre empezo a explicarles:

- Bien como he dicho antes, habéis encontrado mi tesoro y pueden llevárselo, llevo cientos de años esperando que alguien lo encontrara, pero solo es vuestro bajo una condición,  Para poder llevaros el tesoro uno de vosotros deberéis de quedarse aquí conmigo. Vosotros decidiréis quien sera, de lo contrario no os podéis llevar el tesoro.

La única reacción de los chicos fue echar a correr en dirección del pueblo sin mirar atrás, sin importar ni ya nada aquel tesoro. Pero al llegar al bar se pararon y pensaron...

Oye, no sería un truco del vecino para que precisamente nos asustemos como nos ha pasado y robarnos el cofre. Volvamos al agujero y a ver si sigue allí. Alejandro decidió que el iba a ir por su coche mientras que Tomas y Salvador irían directos al campo del gran árbol y asi Alejandro poder salir pitando con el vehiculo lo antes posible.
 Pero al llegar de nuevo al campo y que entre tanto y cuanto empezó a amanecer... no se lo podían creer lo que veían... de nuevo todo el campo, todo aquello... volvió a estar intacto, todo había desaparecido, el agujero, el cofre, el hombre, desapareció incluso las herramientas y la tienda de campaña.

Los dos chicos volvieron atónitos al pueblo, pero al llegar de nuevo al lugar vieron que las casas esta vez habían cambiado, se encontraban en ruinas, estaba completamente abandonado, fueron corriendo al bar donde cada día iban para buscar a su amigo Alejandro. Pero no había rastro de el... sin embargo en medio de la sala se encontraba algo tapado con una vieja sabana blanca, asustados los chicos se acercaron a aquello con la esperanza de que no fuera el cuerpo inerte de su amigo, y lo que se encontraron fue al cofre del tesoro, seguía repleto de monedas y joyas... no se podían explicar nada de lo que estaba ocurriendo ni como apareció allí el cofre, comprobaron que su alrededor no se encontraba nadie. Empezaron a guardar monedas y piedras preciosas en todos sus bolsillos con el objetivo de llevarse lo máximo posible antes de irse, pensaron que Alejandro solo estarían buscándolos con el coche y que enseguida aparecerá. Cogieron unos sacos de tela del bar que se veía sucio y abandonado no como cada día que pasaron en el, hasta poder vaciar el cofre, en el fondo... se encontraba un trozo de tela, grisacea parecía un trozo de una camiseta arrancada, en esa tela había algo escrito, "HA SIDO UN PLACER HACER NEGOCIOS CON VOSOTROS".

Buscaron y buscaron a Alejandro por donde pudieron durante días, intentaron llamar a las autoridades para que les ayudaran pero no conseguían tener ni siquiera forma de encontrar cobertura o algún medio de comunicación...

Días mas tarde ya rendidos decidieron irse con el tesoro, pero con todo el peso en la conciencia de haber perdido a su gran amigo Alejandro,

FIN.

ESTA ES UNA VERSION DE UN RELATO FICTICIO CREADO POR MUNDOCREEPY Y VERSIONADO POR ALBERTO DE LA VEGA.