sábado, 7 de noviembre de 2015

LA MANO DE GLORIA, UNA RELIQUIA MAGICA QUE UTILIZABAN LOS LADRONES DE CASAS

Una grotesca mano humana momificada, descubierta oculta en los muros de una choza en Castleton, North Yorkshire, Inglaterra, es el único ejemplar que aún existe de las llamadas Manos de la Gloria, utilizadas para iluminar el camino de ladrones en casas ajenas y hechizar a sus ocupantes con sus poderes mágicos.

Mano de la Gloria, Museo Whitby, Inglaterra.

Este macabro talismán se hacía con la mano de un ahorcado disecada y conservada en salmuera, normalmente la mano del crimen si se trataba de un homicidio, o si no, la izquierda (la «siniestra»). Cuánto más horroroso el crimen, más efectiva sería la magia consagrada al objeto. La preparación no era nada sencilla. Una vez que la sangre era drenada, la mano del ahorcado era envuelta en un trapo (preferiblemente que haya estado en contacto con el cuerpo del ejecutado) y, de acuerdo a la vieja receta, encurtida en sal, en orina (de un hombre, mujer, perro, yegua o caballo); ahumada por medio de la quema de hierbas y heno por un mes; colgada en un roble por tres noches consecutivas; colocada en el cruce de dos caminos; y colgada en la puerta de una iglesia durante una noche. Finalmente se hacía una vela empleando como uno de los ingredientes la grasa obtenida del cuerpo de un malhechor ahorcado o del dedo de un niño nacido muerto, y se ponía la vela en la mano de gloria.

Dos formas diferentes de preparar una Mano de la Gloria.

Una vez lista, la mano era utilizada por los rateros para hacer su trabajo más fácil y seguro, asegurándose que sus víctimas cayeran en un sueño profundo sobrenatural. Una vez dentro de la casa a robar, la vela o velas en la mano eran prendidas y se pronunciaba el siguiente encantamiento:

Que aquellos que duermen caigan en sueño profundo, 
que aquellos que están despiertos mantengan su vigilia. 
Oh Mano de la Gloria, brilla con tu luz, 
guíanos a nuestro botín esta noche.


De esta manera, las propiedades mágicas de la mano permitían a los ladrones tomar todo lo que pudieran y escabullirse posteriormente sin ser notados por la gente de la casa que permanecía en el mundo onírico inducido. Cuenta la leyenda que la Mano de la Gloria más poderosa de todas, la Sigillum Emeth, fue obra de John Dee, y se perdió tras la muerte de éste. Contrarrestando la magia El grimorio El Pequeño Alberto, supuestamente escrito por el dominico medieval Alberto Magno, y publicado en el siglo 18, ofrece un modo de contrarrestar los efectos de una Mano de la Gloria. Según se lee en el grimorio: «La Mano de la Gloria perderá su efectividad y los ladrones serán incapaces de utilizarla si se friega el umbral de la puerta, y otras partes de la casa por donde se puedan acceder, con un ungüento compuesto de bilis de gato negro, la grasa de una gallina blanca, y la sangre de un autillo; esta substancia debe ser elaborada durante el verano». La última Mano de la Gloria y su leyenda La mano disecada que ilustra el principio de este artículo —como ya se refirió— fue encontrada oculta en un muro, pero… ¿por qué? Algunos expertos señalan que podría deberse a una especie de protección contra espíritus malignos, es decir, además de su función como talismán con poderes mágicos, pudo también ser usada como amuleto. Otra alternativa es que haya terminado allí después —o antes— de un robo. El Museo Whitby es hogar de la última Mano de la Gloria en existencia, descubierta en 1935 por el albañil Joseph Ford, quien reconoció de inmediato que se trataba de un objeto sobrenatural muy valioso y lo donó a la institución del nordeste de Inglaterra. En el sitio web del museo se menciona que el objeto pudo ser el protagonista de una de las dos leyendas de la zona, una relacionada con la Posada Spital en 1797 y otra con la Posada del Roble, Leeming, supuestamente en 1824.

mandrake

El término ‘Mano de la Gloria’ podría derivar de ‘main de glorie’, que, de acuerdo a algunos estudiosos, vendría de una modificación de la palabra mandrágora, planta a la que se le atribuyen varios usos a través de la historia, incluyendo incitar la locura, expeler demonios e inducir el sueño.

La singular historia de la Posada Spital comienza con una anciana solicitándole al posadero dormir en una silla de la planta baja con el pretexto que tenía que partir muy temprano en la mañana. El posadero se lo permitió y se retiró arriba para dormir junto con su familia. La única persona que permaneció abajo era una joven sirvienta. La jovencita pronto notó algo extraño sobre esta «anciana» y, posterior a una observación discreta, se dio cuenta que debajo del vestido de la mujer se discernían unos pantalones de hombre. Entonces decidió quedarse despierta toda la noche para vigilar de cerca a este sospechoso personaje que, según ella, era un hombre disfrazado. Transcurridas unas horas, cuando el hombre disfrazado creyó que la sirvienta había sucumbido al sueño, se sacó el vestido y el sombrero que llevaba y extrajo de su ropa una Mano de la Gloria que prendió y acercó a la jovencita recitando lo siguiente: «Que aquellos que están dormidos duerman y aquellos que están despiertos despierten». Dicho esto, el ladrón depositó la mano mágica sobre una mesa y abrió la puerta para dejar ingresar a su cómplice. En ese momento, la muchacha se levantó y despavoridamente empujó a los hombres afuera y cerró la puerta. Para que no vuelvan a entrar, decidió hacer una barricada para trabar la puerta. Acto seguido, decidió ir arriba a avisarle al posadero y a su familia, pero, lamentablemente, la Mano de la Gloria había hecho su trabajo y le fue imposible despertarlos. Los hombres no se iban a quedar campantes afuera e intentaron derrumbar la puerta. Escuchando esto, la sirvienta bajó las escaleras e intentó soplar y apagar la luz de la Mano de la Gloria. Sin embargo, no pudo, por lo que buscó un poco de leche (una de las dos opciones posibles para extinguir el fuego de una Mano de la Gloria, la otra era sangre) y la arrojó encima de la mano. A medida que las llamas se apagaban, la familia despertó y oyó los gritos que provenían del piso inferior y concurrieron a la ayuda de la sirvienta, logrando reducir a los ladrones. Viéndose rodeados, los malhechores prometieron dejar a la familia en paz si les regresaban la Mano de la Gloria, pero se les negó su requerimiento, por lo que decidieron huir mientras que el posadero tomaba su arma y les disparaba a mansalva. ¿Será la mano del Museo Whitby la que aparece en esta historia? Las numerosas leyendas detrás de este objeto mágico apuntan a que, si efectivamente la Mano de la Gloria del Museo Whitby es la última de su tipo, entonces preservarla es de suma importancia para la historia.