viernes, 2 de octubre de 2015

LOS SECRETOS QUE ESCONDE LA TUMBA DE TUTANKAMON


El egiptólogo Nicholas Reeves afirma en un artículo que podrían existir dos habitaciones desconocidas dentro de la tumba del faraón Sostiene que ambas coinciden con las propias de una tumba real de finales de la XVIII dinastía y podrían pertenecer a Nefertiti

Pues sí, parece que lo va a volver hacer, casi cien años después de que el faraón adolescente saltara a las páginas de todos los periódicos -por intermedio de The Times, que tenía firmada la exclusiva con lord Carnarvon- Tutankhamón está a punto de recuperar ese foco mediático que nunca ha perdido del todo.

Hace unas semanas apenas, el egiptólogo británico Nicholas Reeves publicaba un notable artículo en el cual especulaba, a partir de unas imágenes escaneadas a altísima resolución de las pinturas de la tumba de Tutankhamón, que era posible que tras las paredes norte y oeste de la cámara funeraria hubiera dos habitaciones desconocidas hasta entonces.
Reeves ha sugerido que las habitaciones ocultas coinciden con las propias de una tumba real de finales de la XVIII dinastía y podrían pertenecer a la tumba de Nefertiti

Tanto las evidencias físicas como el orden en que fueron aplicadas las capas de pintura a las paredes parecían darle la razón. Al haber desaparecido de los puestos de decisión personas con más ganas de publicidad que de hacer egiptología, tras estudiar la propuesta, las autoridades egipcias concedieron de inmediato permiso al profesor Reeves para comprobar su hipótesis por medios no invasivos. A ello se ha dedicado este pasado fin de semana -recordemos que en el mundo árabe sólo hay un día de descanso, el viernes- durante el cual se han estudiado con detalle e in situ las paredes correspondientes.
De norte a oeste

El resultado es, como ha anunciado el ministro de Cultura egipcio, Mamdouh Eldamaty, que en esas paredes hay presentes rayaduras y señales iguales a las encontradas en la tapiada entrada de la tumba de Tutankhamón cuando fue descubierta, en 1922. "Esto indica que en los muros oriental y septentrional de la tumba de Tutamkhamón pueden ocultas dos cámaras funerarias", ha dicho el ministro a los periodistas.

Según Reeves el estudio demuestra que el techo de la cámara funeraria se extiende hacia el norte y el oeste, más allá de las paredes que ahora vemos; pero, cómo él mismo ha dicho a los periódicos locales: "Tras nuestro primer estudio de las paredes no podemos hacer nada más hasta que recibamos el visto bueno de la máquina del radar para confirmar nuestros hallazgos".

¿Qué hallazgos pueden ser esos? Reeves ha sugerido que las habitaciones ocultas, que coinciden con las propias de una tumba real de finales de la XVIII dinastía, podrían pertenecer a la tumba de Nefertiti, que para muchos llegó a convertirse en faraón en solitario tras la muerte de su esposo Akhenatón. Al ser Tutankhamón su sucesor en el trono -siempre que supongamos que Esmenkhare y ella son la misma persona- su enterramiento apresurado utilizando la tumba dela reina podría tener su lógica. Algo de lo cual el ministro no está muy convencido, pues considera que la reina fue enterrada en Amarna.


Busto de Nefertiti en el Neues Museum de Berlín.

Poniéndonos en lo peor, lo que encontraríamos tras los muros serían sólo dos habitaciones condenadas porque el techo demostró ser no lo bastante fuerte y en él aparecieron grietas. Si nos ponemos en lo mejor, se trataría del comienzo de una larga tumba real intacta. Para hacernos una idea de su tamaño, hemos de saber que la de Ay y Horemheb -sucesores de Akhenatón- tienen 60 y 127 m de longitud, respectivamente; mientras que la antecámara y cámara funeraria de Tutankhamón sumadas sólo tiene 13 m, lo que podrían estar esperándonos muchos y muchos metros tumba. Algo que significaría montones de metros cuadrados de pared con decoración, textos funerarios y, sobre todo, ¡objetos! No se trata de que el ajuar funerario tenga valor crematístico -y si es como el de Tutankhamón vaya si lo tendrá-, sino que esos objetos aparecerán colocados tal cual lo fueron hace miles de años, con lo que eso nos enseñaría sobre ritual funerario real.

Objetos, además, que estarían inscritos, con el nombre de la reina, de sus familiares y de importantes funcionarios, con lo que eso nos enseñaría sobre la genealogía real y la Administración del reino. Quizá podría aparecer también un arcón con la biblioteca particular del dueño de la tumba, lo cual nos proporcionaría copias en buen estado de textos literarios, algunos quizá desconocidos, con lo que eso supondría para la historia de la literatura. Y, por último, la momia del personaje para el que se excavó el hipogeo, cuyo ADN nos indicaría su relación con Tutankhamón y otros reyes del período y podría ayudar a aclarar el confuso árbol genealógico de la dinastía.

En fin, todo son sueños y cada cual más espectacular, pero aún tendremos que esperar unas semanas. Con el buen tino que les caracteriza para la promoción de su cultura, el ministro ha confirmado que los resultados del estudio del radar se darán a conocer al público el próximo 4 de noviembre, justo en el nonagésimo tercer aniversario del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón. Hasta entonces... todos a modernos las uñas esperando lo mejor: una tumba real intacta ¡por fin!