viernes, 21 de agosto de 2015

SE DESVELA EL MISTERIO DE LA SONRISA DE MONA LISA

La famosa y misteriosa MONA LISA, un cuadro especial, un cuadro único, también conocida como La Gioconda (La Joconde en francés),  es una obra pictórica del pintor renacentistaitaliano Leonardo da Vinci. Fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo del Louvre de París.

"la Gioconda" en Castellano significa "la alegre" deriva de la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo: la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que realmente se llamaba Lisa Gherardini, de donde viene su otro nombre:Mona (señora, del italiano antiguo) Lisa.

Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, pintado entre 1503 y 1519,1 y retocado varias veces por el autor. Se considera el ejemplo más logrado de sfumato, técnica muy característica de Leonardo, si bien actualmente su colorido original es menos perceptible por el oscurecimiento de los barnices. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado a temperatura estable para su preservación óptima.2 Es revisado constantemente para verificar y prevenir su deterioro

Hasta ahora las teorías fueron muchas sobre el famoso cuadro de Leonardo, desde que era una vecina del autor, hasta que fue su primera novia, otras decían que no era mas que una fulana y también al ser "oficialmente" la esposa de Fancesco, se creía que Lisa tenía un romance secreto con su pintor, incluso se dijo que la protagonista podría ser china....

Siempre fue valorada por el halo de misterio que le rodea desde sus principios, por ejemplo fue robada en 1911.





Pero... ¿En qué consiste realmente la «sonrisa inalcanzable»? En palabras de los expertos, es un efecto que se sucede cuando, al mirar solo la boca de la dama de la pintura, esta parece sonreír. Mientras, si se fija la vista en sus ojos o cualquier otra parte de su cara, da la impresión de estar seria.

EL DESCUBRIMIENTO DE LA VERDAD




El hallazgo de este fenómeno y su relación con el «sfumato» ha podido descubrirse gracias a otro cuadro de da Vinci conocido como «La bella principessa». En él, el artista utiliza los mismos efectos visuales para modificar su rostro atendiendo al ángulo desde el que sea mirada. Con todo, en este caso la mujer del cuadro no es la Gioconda, sino Bianca, la hija ilegítima de Ludovico Sforza -Duque de Milán desde finales del siglo XV-. Al parecer, este hombre encargó al pintor el cuadro para honrar la boda de su pequeña (de 13 años) con un comandante del ejército milanés.

Tal y como explica la versión digital de la revista «Science Discover», el retrato fue realizado con la misma técnica por lo que, cuando se ve desde una distancia prudente, parece sonreír. Por el contrario, cuando se aprecia de cerca, su boca se torna en una mueca de desagrado. «La sonrisa desaparece a medida que el espectador se mueve, por mucho que quiera que se quede fija. Hemos llamado a esta ilusión óptica la “sonrisa inalcanzable”», señala Soranzo en su extensa investigación artística.




Las pruebas

Una vez descubierto el fenómeno, los expertos se propusieron averiguar cómo funcionaba. Para ello, solicitaron a una serie de voluntarios que disfrutaran de los rostros de los dos cuadros a una distancia considerable y, acercándose paulatinamente, valoraran del 1 al 7 los cambios que observaban en los lienzos (copias, por cierto, de los originales). Las imágenes eran, no obstante, borrosas en los bordes para asegurarse de que el centro de atención era la boca de las damas.

A continuación, repitieron el mismo experimento, aunque superponiendo de forma alternada rectángulos negros sobre los ojos y los labios de las mujeres. En el segundo caso, cuando se tapó la boca de las pinturas, los voluntarios no lograron discernir ningún cambio en sus facciones. Así pues, fue sencillo establecer que solo en la boca se hallaba el «truco maestro».
La bella principessa

Según el estudio, la «culpa» de esta ilusión óptica la tiene el «sfumato», una técnica que combina los colores para producir transiciones suaves y graduales en el ojo humano evitando usar los contornos claros. Esta curiosa forma de pintar fue utilizada en la «Mona Lisa» y en la«Bella Principessa», donde no hay una línea de separación clara entre los labios y el resto de la cara. «Tenuendo en cuenta el dominio de da Vinci de la técnica, y su posterior uso en la Mona Lisa, es perfectamente concebible que se hiciera de forma intencional.