Las películas europeas siempre han sido un símbolo fuerte en el cine de terror, si bien tenemos en Francia películas como “A L´ intérieur” , “Alta tensión(Haute tensión), “Martyrs” y “Vertige”, en España también hay buenas producciones como “REC”, “El espinazo del diablo”, “Frágiles”, “El orfanato” y “Los otros”, en Italia están los clásicos giallos como “Suspiria”, “Inferno”, “Non si sevizia un paperino”, sin embargo Suecia no entraba todavía en el eje de países mas terroríficos, no sería hasta “Dejame Entrar” en el cual todo el mundo comenzó a notar a Suecia como una gran potencia y no solo en la industria del cine sino también en literatura con las obras de Stieg Larsson y John Ajvide Lindqvist.
Suecia ahora se impone como uno de las grandes, con un título muy novedoso “Los hombres que no amaban a las mujeres”, adaptación de la obra del mismo nombre del escritor Steig Larsson. Una película sumamente interesante que ni bien al terminar te deja pensando y analizando cada escena de la película, cada pensamiento de los protagonistas, desde el mas oscuro pensamiento hasta el más alegre , el espectador logra ser envuelto por el misterio y drama; y porque no terror,ya que se muestran escenas de "gore visual" muy explicitas.
Pero como dijo Jack el destripador vayamos por partes.
La mayor parte de la película está ambientada en Suecia, y alrededores, tan angustiosa y agobiante, que en algunos momentos nos recuerdan a aquella ciudad sin nombre de “Se7en”, o más recientemente a aquel pueblo de “Los ríos de color púrpura”, pero sin caer en la tétrica iluminación de ambas. Todo empieza con un hombre de la tercera edad en su casa y solo, viendo unos dibujos con gran desolación y tristeza, la fotografía es esplendida y logra captar “el momento”. Instantemente nos trasladamos a la ciudad con nuestro protagonista Mikael, un hombre que ha trabajado durante mucho tiempo en una revista de sociología y economía, ese es su único curriculum como “investigador” que en el ocaso de su vida recibe una interesante propuesta de un hombre llamado Henrik Vanger que le pide que investigue una desaparición que se remonta muy atrás en el tiempo, la de su sobrina que aparentemente fue asesinada. Mikael tiene problemas con la justicia, está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. De manera que se hace ayudar por Lisbeth Salander. Lisbeth es una mujer turbadora, incontrolable, socialmente inadaptada, con todas las partes del cuerpo o bien tatuada o bien perforada por piercings. Pero tiene extraordinarias cualidades como investigadora, entre ellas una excelente memoria fotográfica y un extraordinario dominio informático que le permitirán encontrar lo inencontrable.
El personaje de Lisbeth Salander le queda como anillo al dedo a Naomi Rapace quien no pudo haberlo hecho mejor, un personaje fuerte y convincente, oscuro y cautivador con un estilo diferente a lo acostumbrado pero que la hace aun más absorbente
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La película divida en tres actos reproduce la oscura atmosfera de drama y misterio del best-seller bajo la dirección del danés Niels Arden Oplev, y lo hace apostando por unos personajes fuertes, una historia intrigante y una gran emotividad lograda a través de viejas fotografías y filmaciones. El resultado es una película atrevida rodada en Estocolmo y otras localizaciones que pretende, como el libro, mostrar la otra cara de la sociedad.
La banda sonora aunque no es muy exquisita encaja perfectamente con el estilo de la película no da lugar a cabida a una Bso prominente.
El misterio nos mantiene en vilo durante todo el metraje y es totalmente impredecible, sin duda los que sienten que este género (el misterio) ha decaído durante las últimas décadas aquí volverá a nacer la intriga.
Lo mejor: La fotografía, el guion y Lisbeth Salander.
Lo peor: Que muchos la verán después que salga el remake americano.